En defensa de la Educación Pública

Condiciones de trabajo y de estudio en los liceos de la capital.

Nuestro sindicato ha defendido históricamente algunas reivindicaciones que como Lista 1 seguimos considerando justas y a las cuales adherimos, porque entendemos que favorecen a mejorar las condiciones de trabajo de los profesores y de estudio de los hijos de la clase trabajadora. Entendemos que en la actualidad el Consejo de Educación Secundaria no logra dar respuestas a los numerosos emergentes que surgen en cada comienzo de curso y que impiden el normal funcionamiento de los centros de estudio. Si bien en cierto sentido se muestra disposición por parte de las autoridades de subsanar algunos de los elementos más urgentes, no se hace más que brindar soluciones cortoplacistas que terminan generando la reiteración de situaciones similares todos los años, teniendo que ser el sindicato el que se plante firme para poder contraponerlas, porque de no existir una manifestación explícita del mismo de que se generen condiciones dignas de trabajo y estudio, la situación es dejada de lado y esperando que se solucione por el trabajo extra de los compañeros comprometidos o que prospere el caos imperante hasta que se naturalice.

Fundamentamos muchas de estas reivindicaciones porque entendemos que no son consignas arbitrarias que se esgriman para tener algo que decir, sino que su desarrollo impactaría directamente en la mejora de la Educación Pública, entendiendo por esto el hacer más significativo el aprendizaje de nuestros estudiantes y mejores las condiciones de trabajo de los docentes.

A continuación enumeraremos estas reivindicaciones, con la subsiguiente y necesaria fundamentación de su pertinencia y relevancia; con los criterios que como Lista 1 hemos definido como prioritarios para llevar adelante como sindicato todo, y como ejes que deben ser sostenidos transversalmente en todos los momentos del accionar sindical, ya sea desde las reivindicaciones concretas de los núcleos hasta los planteos del sindicato como colectivo.

  1. Autonomía y co-gobierno

Como primer punto de nuestra plataforma recogemos la reivindicación histórica de Autonomía y Co-gobierno para la Educación Pública. La Autonomía que permita decidir a nivel técnico y administrativo dentro del organismo, y el Co-gobierno para que estudiantes, docentes y egresados puedan tomar decisiones en la conducción del mismo. Pese a los años que hace que se vienen reclamando, aún los mismos no tienen correlato en la realidad, no se discute su implementación ni los modos en que la misma pudiera darse, ni se concretan verdaderamente.

  1. Contra la mercantilización y la privatización de la Educación

La tendencia mundial, y más particularmente regional es hacia una educación privatizada, con servicios tercerizados, con dineros públicos, y gestión privada, en Uruguay en particular se había hablado de la posibilidad de los boucher. Las empresas se han dado cuenta de que uno de los negocios más lucrativos que existe es la educación: nunca se quedan sin clientes, porque en cada generación estos se renuevan; la formación ideológica de seres acríticos y sumisos a las órdenes es un caldo de cultivo de una potencial mano de obra óptimamente formada para trabajar, pero obediente y no reivindicativa de sus derechos. La educación es un problema, porque debe abordar todas las problemáticas sociales, por lo que financiarla pero dejar que de ella se ocupen otros, siempre es una solución simple a esa piedra en el zapato, en eterno debe de gobierno tras gobierno.

Pero en este sistema la educación se vuelve mercancía, y los estudiantes productos, moldeados en su forma de pensar, sentir y actuar por grandes compañías a las que le serán útiles en un futuro cercano. Esta educación es resultadista, se mide por estándares y clasifica a los estudiantes en útiles e inútiles, en relación a su funcionalidad con el sistema, los rankea, los iguala en el sentido más desigual posible y los agrupa, dependiendo de sus resultados, en funcionales o disfuncionales; desmotiva ilusiones e ignora realidad sociales.

El docente, en este contexto, es un accesorio. Fácilmente sustituido por tecnología de punta, vulnerado en sus derechos laborales y obligado a estandarizar sus clases y evaluaciones. En esta educación-mercado poco importa la formación, porque los docentes pueden ser de manual, sin saber más que aplicar recetas que son manufacturadas por técnicos, que poco tienen que ver con los procesos de aprendizaje del aula.

Nos oponemos fervientemente a este modelo de educación. Entendemos que la educación debe ser pública y estatal, con condiciones dignas para los hijos de los trabajadores. Debe ser integral, potenciando la individualidad y la diversidad, pero afirmando la igualdad social. Debe ser una educación llevada adelante por profesionales de la educación, que promuevan el pensamiento crítico y creativo.

La educación no puede ser un negocio, tiene que ser un acto que fomente la cooperación, la solidaridad, que genere lazos con la comunidad y con la región. En este mundo donde la lógica de mercado nos dice que todo puede ser vendido o comprado, declaramos que nos oponemos a considerar a nuestros estudiantes como productos, a objetivarlos. La educación debe ser para ellos, para las nuevas generaciones, y no funcional a los intereses del gran capital.

  1. No a la pauperización de la Educación Pública. Contra los planes que buscan degradar la educación.

En este contexto de mercantilización y de privatización de la Educación Pública coexisten asimismo en el sistema una pluralidad de planes y de programas. Algunos de estos pauperizan la educación, relativizando el aprendizaje de contenidos y competencias, manifestando explícitamente o no que lo relevante es el certificado de egreso, y no el proceso de aprendizaje.

Esto, sumado a la falta de recursos, hace que de la Educación Pública una segunda opción, siempre peor a la que brindan las empresas, que ofrecen aprendizajes integrales y actividades extracurriculares múltiples. La Educación Pública debe ser integradora, potenciadora, dadora de oportunidades, priorizando los procesos de aprendizaje y la socialización.

Nos proponemos contribuir al fortalecimiento de la Educación Pública estatal, a su enriquecimiento en todos los sentidos, y a su defensa ante los ataques externos. Valorar las condiciones de los diversos planes que puedan vulnerar derechos laborales de los trabajadores, y condiciones de estudio de los alumnos. Trabajar en pos de una Educación Pública inclusiva, con formación técnica y humana, y que potencie las capacidades de todos a los que a esta asisten.

  1. Salario de media canasta básica para docente efectivo grado 1, 20 horas.

Los docentes de Montevideo en la actualidad tienen la necesidad de tomar 30, 40, 50 y hasta 60 horas semanales de docencia, directa o indirecta para lograr tener un salario con el que llegar a fin de mes. Un docente con 48 horas, que es lo máximos que permite Secundaria trabaja un promedio de 9 horas por día, 5 días a la semana (6 en algunos de Ciclo Básico), en el liceo.

Es sabido, aunque a veces es difícil de visualizar para el que no tiene un trabajo docente, que además de las horas que pasa en el liceo, el profesor tiene que invertir otra cantidad enorme de horas de trabajo en su casa, con tareas inherentes al cargo, y cuya negligencia puede ser sancionada: planificación, preparación de materiales, estudio y corrección. Esto suma a la jornada laboral, ya por demás extensa, otro par de horas por día, al menos.

Si a este tiempo además le sumamos el de traslado, ya que pocos docentes trabajan en un solo centro educativo, la cantidad de horas que el profesor pasa fuera de su hogar o trabajando en él para el liceo, suma un número de horas tal que necesariamente incide en la calidad de vida de los trabajadores.

La media canasta para un docente con 20 horas de grado 1 implicaría la posibilidad de vivir y pagar las cuentas con un número de horas dentro de las cuales es posibles además cumplir con las tareas extra. Pero, asimismo, entendemos que nuestra reivindicación no debe quedarse en ese planteo, sino que además debe apuntar a que se reconozca como labor inherente e imprescindible del trabajo docente la corrección y la planificación, así como todo lo  administrativo, debiendo ser los mismos pagos también, se cumplan o no dentro de la Institución Educativa.

Si bien entendemos que en estos últimos años el salario docente ha mejorado sustancialmente, dicha mejora no es suficiente para que nuestro trabajo pueda desarrollarse como el de profesionales, que somos. Nuestras condiciones de trabajo, mal reguladas en muchos casos, hacen que carezcamos de beneficios tales como tiempo de descanso pago dentro del horario; asimismo hay instancias como las reuniones de profesores que el CES mandata realizar fuera del turno, es decir, en tiempo de descanso de los docentes, situación inusitada en cualquier otro trabajo. Tampoco se pagan extra, siendo fuera del horario; ni siquiera se pagan.

Dignificar nuestro salario, es dignificar nuestra labor, nuestras condiciones laborales, y por ende, nuestra vida y desarrollo profesional. Es un elemento no menor en nuestra lucha, que históricamente reivindicamos y por el que seguiremos peleando desde todos los ámbitos del sindicato.

  1. El boleto docente. Bonificación de un 50%

Como mencionamos, el traslado es parte cotidiana de nuestro trabajo, por el hecho de que solo unos pocos docentes pueden concentrar las horas en el mismo centro. Por ello, entendemos que desde el sindicato se debe plantear la posibilidad de que exista un boleto docente, con bonificación de un 50%, que ayude a subsanar la situación de movilidad en la que el docente debe invertir parte de su sueldo para poder cumplir con sus obligaciones laborales.

Si bien entendemos que todos los trabajadores deben abonar el boleto para ir a sus respectivos trabajos, la inmensa mayoría lo hace una vez de ida y otra de vuelta, a diferencia de los docentes que deben hacerlo dos, tres, cuatro o más veces por día. Esto, combinado con las insuficiencias a nivel de salario de las que hablábamos, hace que gran parte del sueldo se vaya en transporte.

 Es parte de nuestra plataforma el intentar lograr convenios con las diversas empresas de transporte, desde el CES, para que los docentes puedan bajar el costo de traslado, bonificar el boleto en un 50%, y aumentar así su capacidad adquisitiva.

  1. Jubilaciones. Elevar sustancialmente los topes jubilatorios.

Los docentes próximos a jubilarse están embretados por la Ley de las AFAP (16. 713) que establece topes jubilatorios en el 52% del sueldo. Como sindicato nos proponemos acompañar a los compañeros en su lucha por la derogación de esta ley que se queda con haberes que trabajosamente han reunido a lo largo de su carrera.

Cuando los profesores se acercan al final de su carrera, en los grados más altos, los topes establecidos hacen que ni siquiera puedan cobrar los beneficios que el mismo sistema les ofrecería. Proponemos elevar sustancialmente estos topes, para que los compañeros puedan jubilarse con un salario digno, y poder cobrar todos los beneficios justamente logrados.

Nos preocupa enormemente los montos jubilatorios de los compañeros docentes, que tienen que pedir prórroga tras prórroga, luego de haberle dado al sistema más años de los necesarios para jubilarse y de haber cumplido la edad para poder hacerlo. Consideramos que los docentes no deberían seguir trabajando hasta una década después de haber cumplido los requisitos para jubilarse, porque el sueldo que les resta luego de esto es insuficiente para sobrevivir.

Es por ello que desde el sindicato vamos a incentivar que se reflote la comisión de jubilados, para compañeros que ya lo están y para aquellos que estén por jubilarse, o quienes quieran participar; con el fin de darle cause a estas discusiones y poder ayudar a subsanar este problema que viene aquejando a todos nuestros compañeros en esa etapa.

  1. Creación de cargos

Para poder atender las necesidades de los alumnos es necesario que se creen cargos de docencia indirecta, que puedan funcionar desde el primer día de clases. Sucede que en los caóticos inicios de curso el Consejo de Educación Secundaria, buscando mitigar las diversas situaciones que acontecen, asigna horas de apoyo, horas APTE, entre otros, que no son más que paliativos, que no tienen continuidad de un año a otro, que nunca se sabe si volverán a ser asignadas o no. Esto, por un lado, vulnera los derechos de los trabajadores al pasar de un cargo a otro, sin una confirmación de continuidad, quitando cada vez que no se vuelven a asignar las horas, puestos de trabajo, fomentando la inseguridad laboral. Por otro lado, mutila los equipos de los centros, cuya movilidad natural, sumada a la aparición y desaparición de horas de apoyo, impide la proyección de propuestas de trabajo con continuidad de más de un año.

Si el CES entiende que más personal estable dentro del liceo es necesario que exista una y otra vez, y por ello asigna horas con ese fin, debería crear cargos elegibles anualmente, lo que favorecería la permanencia de los docentes en el centro y la delimitación de los roles dentro del equipo liceal. Dichos cargos deben estar presupuestados, siendo esta una de las principales trabas por las cuales no se fijan; sin embargo, la realidad indica que su carácter de imprescindibles para el normal funcionamiento de los liceos impone que en la realidad parte del presupuesto se destine a estos, por lo cual no debiera existir justificativo para no crearlos formalmente.

Es parte de nuestra plataforma el exigir al CES que cree los cargos que son necesarios para el buen funcionamiento de los liceos, relevando anteriormente cuántos serían y en qué centros.

  1. Concursos para ocupar cargos de efectividad: POB, Adscriptos, docentes, preparadores de laboratorio.

En todo esto que planteamos, entendemos que también hace a las condiciones de trabajo la posibilidad de concursar para poder ocupar cargos de docencia, tanto directa como indirecta. Los concursos no tienen una regularidad fijada, y muchas veces pasan años sin que se convoquen, lo que hace que docentes que ocupan por mucho tiempo cargos en el sistema lo hagan en una condición de precariedad del trabajo.

Mediante el concurso no solo le lograría mejor estabilidad laboral, sino además que los cargos que existen estén cubiertos desde el inicio de clases, pudiendo formar equipos de docentes -directos o indirectos- que coordinen acciones para poder mejorar la educación.

Consideramos urgente el llamada a concurso de todos aquellos cargos que quedan sin cubrir, y la creación de todos los cargos necesarios para que los liceos de la capital, así como del resto del país, puedan funcionar de la mejor manera posible.

  1. Equipos multidisciplinarios en cada liceo.

La tendencia actualmente existente es la de centralizar la atención de los estudiantes en el DIE (Departamento Integral del Estudiante), entendiendo que dicha entidad, que ya no realiza las tolerancias ni guía las adecuaciones curriculares, puede subsanar las problemáticas que acaecen diariamente en los centros educativos.

Del mismo modo, por equipo multidisciplinario se entiende en la actualidad la existencia de un cargo de psicólogo, en los liceos que hay, por lo que no daría para poder atender a los estudiantes que hay en cada centro. Es decir, en muy pocos liceos hay equipos propiamente, y la imposibilidad de la coordinación genera que el compañero que esté en este rol se vea sobrecargado de trabajo, y realizándolo de manera solitaria.

Exigimos la formación de equipos multidisciplinarios reales, con psicólogos, asistentes sociales y psicopedagogos, que puedan atender con profesionalidad los emergentes que surgen, producto de las realidades sociales y familiares que viven los estudiantes de secundaria. Los mismos deben estar en los liceos para poder atender los casos que surjan, porque muchas veces la dilatación de la atención puede profundizar el problema.

  1. 25 alumnos por clase, como máximo.

En el corriente año lectivo nos enfrentamos a una realidad en la que la mayoría de los grupos, tanto de Ciclo Básico como de Bachillerato tiene como piso de alumnos 30 estudiantes, y estas cifras ascienden hasta 50, dependiendo de la infraestructura de la institución y de la zona de inserción de la misma. La cifra de 25, que podría bien ser de 20, responde a la necesidad de tener una atención personalizada de cada uno de los estudiantes que hay en aula, facilitando procesos significativos de aprendizaje, dando tiempo a la atención de emergentes y personalizando más el vínculo de los docentes (directos o indirectos) con los estudiantes. Con un número mayor de estudiantes, en horas de 45 minutos es imposible poder dedicarle más de un minuto a cada uno de los estudiantes, y es sabido que las clases magistrales ya no funcionan como estrategia única de enseñanza, dada la capacidad de atención que tienen los jóvenes en la actualidad.

En un grupo numeroso aquellos estudiantes que no logran seguir un ritmo de clase en el que no se les brinde una atención personalizada o bien fracasan sistemáticamente o bien abandonan el sistema, perdiendo la posibilidad de aprendizaje en una edad temprana y con escazas herramientas para poder enfrentar de la mejor manera su inserción en el mundo adulto.

Reducir la cifra de los estudiantes por grupo tendría una incidencia inmediata en los niveles de repetición y de deserción de los adolescentes, así como una mejora sustancial en los aprendizajes que adquieren los alumnos en el aula, y en las condiciones de trabajo de los docentes. Asimismo, se les puede hacer un seguimiento mucho más personalizado a las situaciones de vida del estudiantes, cuya complejidad es en muchos casos uno de los motivos por los cuales se produce la desafiliación del sistema educativo. Es claro que cuánto más se eleve el número de jóvenes en cada grupo, menos tiempo y recursos habrá para ocuparse de las situaciones que aquejan a muchos de estos, y la imposibilidad de brindar soluciones incide necesariamente en su capacidad de adquirir y producir conocimiento y en la energía que debe poner el profesor para que esto suceda.

No aceptamos ni vamos a aceptar nunca que se quiera manejar como argumento válido que los números que manejan a nivel de lista en el sistema no se consideren reales porque se sopesa como una solución para la sobrepoblación el hecho de que muchos alumnos deserten. La desafiliación del sistema educativo es un mal contra el que debemos luchar, y para ello apostamos a unan democratización real de la Educación Pública, y no una especulación del abandono como mejora de condiciones de trabajo. El reducir el número de estudiante debe ser causa de contención de los alumnos, y no consecuencia de su abandono.

  1. Condiciones dignas de trabajo. Infraestructura. Presupuesto y buena administración del mismo.

Es claro que con el fin de llevar a cabo todas estas modificaciones que venimos planteando, una de las principales inversiones que deben realizarse son en infraestructura. Comenzaremos por lo más evidente que es la necesidad de crear liceos nuevos, en prácticamente todas las zonas del departamento, que puedan absorber las población de los diversos sectores, descongestionar los liceos existentes, y permitir tener espacios dignos que alberguen a la cantidad de jóvenes que hay en Montevideo en edad liceal, en grupos de 25 alumnos máximo y con las características a las que hacíamos referencia.

Por otro lado, hay muchos liceos que funcionan en locales que no fueron construidos con el fin de ser tales, y que por lo tanto no tienen las condiciones necesarias como para poder ser centros de estudio que proporciones una buena educación para los estudiantes. Hay casonas viejas que no solo tienen problemas de mantenimiento, sino que asimismo, no cuentan con la disposición edilicia para poder albergar cómodamente a una población estudiantil.

Lo mismo sucede con liceos que fueron construidos para tal fin, pero que con el paso del tiempo no han tenido mantenimiento adecuado o con el aumento de la matrícula han sido modificados, con poco criterio a nivel espacial, les han agregado anexos y hasta puesto aulas prefabricadas que no solo no permiten un dictado de clases normal, por su pésima aislación sonora y la permeabilidad de los fenómenos climáticos de todo tipo, sino que además ocupan parte del predio del liceo, limitando los espacios abiertos del mismo, como canchas o patios.

Prácticamente ningún liceo cuenta con espacios adecuados para la realización de Educación Física, y una ínfima minoría puede realizarla en momentos de fenómenos climáticos tan básicos como la lluvia, que en invierno implica la suspensión al menos semanal de algunas de las horas de clase. Por un lado se tiene un discurso de promoción del deporte, pero por otro, se ningunea constantemente al mismo y a quienes trabajan en este área, relegándolos a la búsqueda de espacios inhóspitos para poder llevar adelante su labor.

Esta situación, además, lleva al CES a pagar enormes sumas de dinero a privados (que pueden ascender hasta los $40.ooo pesos mensuales y aún más), para poder tener un espacio en el cual dar clase. Si estos lugares son lejos del liceo, el control de la asistencia, de la labor docente y la contención de los estudiantes, quedan librados a criterios individuales de los profesores, quienes están a la deriva con innumerables situaciones que surgen, y sin respaldo de otros actores institucionales.

Cabe destacar que en este punto nuestra crítica se erige en dos niveles. Primeramente, en la insuficiencia de presupuesto para poder llevar a cabo estas obras necesarias, que con sus sucesivos recortes limita cada vez más las posibilidades. Asimismo, cuestionamos el uso que del presupuesto asignado se hace, prefiriendo soluciones cortoplacistas que a la larga terminan saliendo más caras, porque la inversión en lugares para hacer deporte, alquilados, inhibe la creación de gimnasios en los liceos, que debieran ser no solo dentro del predio y un recurso más con el que contar como institución (para cualquier otra actividad que la comunidad educativa proponga, incluso el barrio), que a la vez esté diseñado para ser usado con los fines específicos, y por tanto, las dimensiones y estructura oportunas para la tarea.

Todos estos elementos que venimos manejando, hacen, en suma, a las condiciones de trabajo de los docentes. Tanto el número de alumnos, como los materiales didácticos, así como las instalaciones del liceo, indicen negativamente en las condiciones en las que los docentes dan clase y viven cotidianamente.

No vamos a aceptar que se nos condene a trabajar en cualquier situación y de cualquier modo. Entendemos que como trabajadores, que vivimos de nuestra fuerza de trabajo, debemos reclamar por el modo en que el mismo se desarrolla cotidianamente.

  1. Ámbitos de discusión donde los docentes puedan aportar en la construcción y el uso de las nuevas tecnologías.

En el último tiempo se han incorporado como parte del trabajo cotidiano varias tecnologías: tablets para pasar la lista, el sistema corporativo, etc. Gran parte de las mismas se han implementado sin previa consulta a los trabajadores docentes, elemento que se puede notar por el hecho de que no resultan, en muchos aspectos, funcionales a las tareas reales que los docentes llevan a cabo. Un ejemplo de esto es que para pasar las notas de las reuniones los adscriptos deben copiarlas a mano de cada libreta y dárselas a los administrativos – si los hay-, porque el sistema es por alumno y no por materia, como las libretas, por lo que genera una doble tarea en lugar de facilitarla. Del mismo modo, al pasar las listas en las tablets no se puede ver las horas anteriores, haciendo que los docentes no tengan registro de quiénes estaban en la otra hora, y por ejemplo, no están en la suya. Como esto hay muchos ejemplos que podemos citar, y que consideramos que todos los compañeros podrán traer a colación.

Es por ello que entendemos que dichas implementaciones tecnológicas deben realizarse necesariamente consultado con los docentes, que son quienes las van a utilizar cotidianamente. Como profesionales debemos tener un espacio para poder dar nuestra opinión sobre su utilización, pertinencia o no, y adecuación a la vida en las aulas.

Desde el sindicato impulsaremos la creación de estos espacios de consulta y de diálogo, para poder incidir en aquellos elementos que condicionaran nuestro trabajo diario, así como oponernos a aquellos que consideramos perniciosos a la hora de ser implementados en el aula.

  1. Brindar condiciones para la formación permanente y en servicio.

Si bien debemos tender a la titulación de todos los docentes, a la formación y perfeccionamiento permanente, es imprescindible que se brinden las condiciones necesarias y reales para que ello sea posible.

Como trabajadores de la educación no podemos desconocer la especificidad de nuestra tarea, así como la necesidad de una formación permanente que nos permita afrontar los nuevos desafíos que se presentan. La actualización teórica es pieza fundamental para una práctica responsable y reflexiva. Sin embargo, la mayoría de las veces se hace imposible el estudio y la investigación dado que no contamos con los recursos ni los tiempos suficientes para realizarlo, ya que trabajamos mucho más que la unidad docente para obtener un sueldo digno. Todo lo anteriormente mencionado hace que con el paso del tiempo el modo de enseñar que se ha aprendido no esté actualizado a los últimos avances, y por ende, la forma de enseñar se aleja del modo de aprender de las nuevas generaciones, situación que llena de impotencia, frustra y muchas veces enferma al docente.

En la actualidad son muy pocos los cursos gratuitos o cuentan con cupos muy limitados. El Consejo además, viene implementado una política de no justificación de faltas por cursos o congresos, por lo que cada vez se reducen más las posibilidades de formación. Es por todo lo anterior que proponemos: 1. Realizar las negociaciones pertinentes para que el Consejo justifique la mayor cantidad de cursos relacionados con la tarea posibles, fundamentalmente los congresos de asignatura. 2. Impulsar la creación de una Comisión que genere nuevas instancias de formación y perfeccionamiento docente dentro del sindicato. 3. Exigir una partida para libros y materiales.

Consideraciones generales-MÁS PRESUPUESTO PARA LA EDUCACIÓN PÚBLICA

Como cuestión transversal a lo que hemos planteado, queremos destacar el hecho de que casi todos los puntos que se mencionan tienen relación con el presupuesto insuficiente que se le asigna a la Educación Pública. La asignación presupuestal sigue lejos de nuestra reivindicación del 6% del PBI como mínimo, que incluso fue objeto de compromiso por parte del gobierno. En el 2017, año de Rendición de Cuentas, nuestra lucha va a girar nuevamente en este eje, porque vemos en él una nueva oportunidad de poder mejorar la Educación Pública. Esta lucha debemos afrontarla organizados y con una plataforma propositiva elaborada y defendida por el mayor número de compañeros.

No solo las condiciones de infraestructura, número de alumnos por clase, salario, entre otros, tienen que ver con el presupuesto, sino también lo referido a política educativa. Las probadas consecuencias de la falta de recursos en la Educación Pública han contribuido a la consolidación de una lógica de crisis en el sistema educativo que ha sido exacerbada para generar condiciones que habiliten la privatización de algunos servicios educativos. La idea de crisis estructurada en torno a una gestión ineficiente ha logrado presentar a instituciones privadas gratuitas (Impulso, Jubilar, etc; que seleccionan a sus alumnos, excluyen a muchos, aceptan solo a los que tienen una familia que responda por ellos) como la solución a los males que sufre la Educación Pública. Las condiciones y las políticas necesarias para resolver estos males solo podrán llevarse a cabo con un incremento presupuestal que garantice su ejecución adecuada.

         Es en este sentido que nuestra plataforma apunta a la lucha presupuestas en varios niveles, más presupuesto para la Educación Pública, mejores salarios para los trabajadores docentes, no a la mercantilización ni privatización de la Educación Pública, mejor administración del presupuesto asignado, mejores condiciones laborales para los docentes y de estudio para los alumnos.

         En síntesis rechazamos la pauperización de la Educación Pública.

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