Por un sindicato más participativo y democrático

Sobre el funcionamiento del sindicato

 

  1. Formalización de los núcleos liceales

La vida del sindicato ha transcurrido, en los últimos años, principalmente por las asambleas y las resoluciones de directiva, y en mucho menor medida, por los núcleos liceales y zonales – que funcionan de un modo distinto de lo que prevé el estatuto-. Sin embargo, entendemos que son los núcleos el espacio de inserción más próximo y más natural de la mayor parte de sus afiliados, dado que funcionan en su lugar de trabajo, y que son coordinados en diversos días y horarios para que pueda participar la mayor cantidad de compañeros posibles.

Si bien hay muchos núcleos funcionando a nivel departamental, es cierto que la mayoría trabaja en un estado de dispersión que le permite casi exclusivamente ocuparse de las problemáticas que aquejan únicamente a su centro educativo, coordinando en escasas ocasiones con sus pares, exceptuando algunos momentos álgidos de conflicto en los que, en el mejor de los casos, se coordinan acciones concretas.

La premura de la búsqueda de soluciones a problemas que complican el funcionamiento cotidiano de la vida del centro educativo ha pauperizado la discusión política y la capacidad de los núcleos de incidir en lo orgánico de la vida del sindicato. Se vulnera así algunas de las potestades que estos tienen establecidas a nivel estatutario (citamos):

Art. 18.- Los Grupos Liceales son órganos de trabajo, elaboración y decisión, debiéndose procesar sus iniciativas y discusiones a través de su participación mediante delegado en la Mesa Representativa.

Forma parte de su competencia:

  1. Discutir y elevar propuestas concernientes a la consecución de los fines de la Asociación;
  2. Tomar posición sobre las propuestas provenientes de los demás órganos de la institución;
  3. Participar en la ejecución de las actividades de la Asociación, procurando su más amplia difusión en el ámbito que les es propio;
  4. Nombrar al delegado del grupo ante la Mesa Representativa y a dos suplentes. El delegado y los suplentes serán electos en reunión especialmente convocada entre los quince y los cuarenta y cinco días de iniciado el año lectivo. El mandato de los delegados y los suplentes será por un año y será revocable en cualquier momento por decisión del Grupo Liceal en reunión especialmente citada. Los miembros de la Comisión Directiva no podrán ser delegados de los Grupos Liceales”.

Nuestra agrupación reivindica el esencial lugar que juegan los núcleos en la vida del sindicato, así como su potestad de presentar iniciativas y su capacidad resolutiva. Sin embargo, entendemos que el modo en que en la realidad han funcionado los núcleos en el último tiempo hace que todas estas potestades queden bastantes dispersas, y con escasa coordinación a nivel central, salvo por las medidas comunes decididas por asamblea o por resoluciones de la Comisión Directiva.

Uno de los modos que encontramos para revertir esta situación es la formalización de los núcleos frente al sindicato, que sería una posibilidad de poder visualizar cuántos están realmente funcionando. El estatuto establece que:

“Art. 17.– Se podrá constituir un Grupo Liceal con una integración mínima de siete asociados, lo que se registrará en un documento firmado por todos los integrantes. En los casos en los que no se alcance el número mínimo de integrantes, los asociados de más de un Liceo podrán agruparse para formar un Grupo Zonal, el cual tendrá las mismas atribuciones y estará sometido en todo lo pertinente a las mismas normas que un Grupo Liceal. Los criterios de agrupación zonal se determinarán por reglamentación.”

Si todos los núcleos se formalizaran, se podría tener una visión general de cuáles están funcionado, en qué liceos habría que hacer un trabajo militante para poder convencer compañeros de que se afilien al sindicato, y participen de su vida orgánica, o de que los que ya están afiliados puedan comenzar a reunirse. Hay que recordar, además, que para saber cuántos núcleos hay es necesario considerar el caso de varios liceos, que no tengan suficientes afiliados -cosa que hoy en día casi no pasa- puedan constituirse en zonal, pero asimismo, tener en cuenta que hay compañeros afiliados a ADES Montevideo que trabajan en Aulas Comunitarias o Programas Especiales, que no son propiamente liceos, pero que como afiliados, tienen potestad de formas su núcleo en sus lugares correspondientes de trabajo. Por tanto, puede haber tantos núcleos como aquellos que surjan de su formalización, y a partir de la cantidad de formalizaciones es que se puede finalmente contar el total, y en las ocasiones necesarias, establecer un quórum.

  1. Trabajar para generar posibilidades de instancias de reunión de núcleo

Con el fin de que los núcleos puedan funcionar con la menor cantidad de impedimentos posibles, desde la agrupación trabajaremos para que el sindicato promueba la búsqueda de acuerdos con el CES para facilitar las instancias de reunión de núcleo en todos los liceos de la capital.

Con esto nos referimos a negociar o bien horas de coordinación que puedan ser destinadas a reunión de núcleo, o bien alguna hora sin descuento de paro, por ejemplo interturno, o el formato al que se pueda arribar con la negociación. Pero siempre intentando propiciar que los compañeros puedan reunirse en sus lugares de trabajo, para poder tomar resoluciones en conjunto, discutir temáticas actuales en relación a lo sindical, o formarse en este ámbito.

  1. Convocatoria a la mesa representativa

      Establecida en el Capítulo VI (Autoridades), punto 2, artículo 18 del Estatuto de ADES Montevideo, se encuentra la existencia de la Mesa Representativa, conformada por delegados de los Grupos (o núcleos) Liceales. Este órgano de discusión y decisión que se encuentra jerárquicamente por debajo de la Asamblea General, pero con potestades de mandato (o incluso de revocación de decisiones) sobre la Comisión Directiva, hace años que no es convocado, incluso cuando se ha reafirmado en la Asamblea General, la necesidad de que sea puesto en práctica nuevamente.

       Parte del problema es que es potestad de la Mesa Representativa regular su propio funcionamiento, pero dado que la misma no está funcionando en la actualidad, las modificaciones que puedan existir para este no pueden ser puestas en práctica, es un círculo vicioso. Otro gran problema es que existe un vacío estatutario sobre la convocatoria original de la Mesa Representativa, quizá por la suposición de que el funcionamiento de la misma debe ser o sería ininterrumpido, por lo que se procede a regular las pautas del mismo, pero no a mandatar a algún otro órgano del sindicato a dar inicio (o más bien en este caso a reiniciar) a la misma.

      Uno de los argumentos que se esgrimen para fundamentar la violación de estatuto que rige en la actualidad de nuestro sindicato es el quórum de la misma, que se establece en un sesenta por ciento de los núcleos conformados. Si bien esto es una elección, por cierto arbitraria, porque se escoge qué parte del estatuto cumplir y cuál no, es, asimismo, una interpretación errónea. El sesenta por ciento de los núcleos de los liceos existentes, que serían aproximadamente 44 (sobre 75), presenta un número que parece difícil a priori de alcanzar, pero a este respecto hay que realizar dos salvedades. La primera es que el estatuto establece el porcentaje sobre los núcleos conformados, por lo que si se formalizarán 10, el sesenta por ciento sería 6, y así sucesivamente. Pero además, en la suma total de los posibles núcleos hay que tener en cuenta algo que, por el momento en que fue escrito el estatuto no fue considerado, y que son los Programas Especiales en su totalidad, cuyos trabajadores están afiliados a nuestro sindicato, y que por tanto, tienen el derecho y deben tener la potestad de formar grupos que envíen delegados a la Mesa Representativa. Incluso, el estatuto establece que, en caso de no poderse concretar un Grupo Liceal por falta de afiliados suficientes, se pueden enviar representantes por Zonal (entendidos estos como la suma de dos o más liceos o programas [ej. Aulas Comunitarias, etc], que funcionan de hecho como Núcleo, en la reunión de al menos siete afiliados, que envían un delegado a la Mesa Representativa con postura).

      Consideradas todas estas limitantes que se esgrimen para que comience a funcionar la Mesa Representativa de ADES, sólo queda la necesidad de trazarse un plan de acción a corto plazo para que esta pueda convocarse. El primer paso del mismo debe necesariamente ser el llamado a la oficialización de los Grupos Liceales, muchos de los cuales vienen funcionando activamente, sobre todo a partir de los conflictos que se han llevado a cabo en los últimos años.

      Una vez terminada esta campaña, que debe ser impulsada por los núcleos de los liceos tanto como por la Comisión Directiva, a través de las vías de comunicación oficial del sindicato, se establecería el quórum para poder convocar a la Mesa Representativa, el sesenta por ciento de los núcleos presentados formalmente ante el sindicato, con el documento y las firmas, nombre y número de cobro de los al menos siete socios activos.

      Es claro que para que esta tarea se lleve a cabo debe conformarse un equipo de compañeros que fiscalice el proceso, para darle al mismo la mayor transparencia posible. Este debe, primeramente, recepcionar las conformaciones de los núcleos y archivarlas de forma tal, que se pueda constatar que cada compañero pertenece a un solo núcleo. Establecer las fechas para todas las etapas del proceso. Recibir las modificaciones en las conformaciones de los núcleos que puedan darse luego de la elección de horas (ej.: el compañero x deja de ser parte de x núcleo y se integra a x otro), y avisar a cada Grupo Liceal en caso de que por el cambio de un número determinado de compañeros el mismo deba conseguir más afiliados para conformarse o deba adaptar la modalidad de zonal con otro liceo o programa especial de la zona (todo esto en los plazos que la misma comisión de funcionamiento establezca y todo el proceso siendo público en los medios que el sindicato disponga). Armar la lista definitiva de delegados y suplentes de los núcleos con la documentación correspondiente.

      Como conclusión del plan que hemos trazado, se desprende que formalizados los núcleos, se estará en condiciones de convocarla. El día que sea convocada, se sesionará si se llega al sesenta por ciento, sea este de 10, 30, 44 o 75 Grupos Liceales y a partir de allí, como establece el estatuto, se regulará en su propio funcionamiento.

 

  1. Mejorar la organización de las comisiones del sindicato. Marcar calendario de reunión de comisiones. Acta de cada reunión de comisión. Informe del trabajo del año en el cierre del periodo.

Funcionando en la realidad o creadas por la asamblea, hay en el sindicato catorce comisiones, a saber: adscriptos, asuntos laborales, cultural, derechos humanos, estatuto docente, finanzas, infraestructura, jubilaciones, organización, prensa y propaganda, proyecto educativo y salud laboral. La convocatoria a las mismas, en el mejor de los casos es esporádica, y su funcionamiento regulado por algunos compañeros, que en caso de no poder participar, muchas veces ni siquiera las convocan. Del mismo modo, de pocas comisiones se tiene informes de trabajo o planes de acciones a lo largo del año.

Entendemos que las comisiones del sindicato son ámbitos imprescindibles de discusión y de comunicación de ideas, debiendo ser las mismas un espacio inclusivo para los compañeros y no excluyente. Es por ello que deben organizarse de mejor manera, comunicarse mejor con los afiliados de todoslos liceos que puedan querer participar, marcar temáticas de discusión, que puedan sumar a compañeros que estén interesados. Sobre todo, es importante fijar un calendario de reuniones por dos motivos fundamentales: el primero es que la convocatoria a la comisión no puede depender de la voluntad de uno o dos, sino que tiene que ser algo resuelto en colectivo, para promover la participación democrática. Por otro lado, si una comisión se fija, por ejemplo, los últimos jueves de cada mes, el compañero que quiera participar sabrá que ese día de la semana puede ir o no, y elegirá una u otra comisión a partir de esto.

Que se elaboren actas de reunión hace que los compañeros que no hayan participado, puedan de igual modo seguir la discusión de la comisión, y engancharse en la misma. Asimismo, puede motivar a la participación de personas interesadas en el tema que se está tratando. Lo mismo un informe al final del periodo, para poder trasladar al resto del sindicato aquello que fue discutido, lo que queda planteado para el siguiente año, para poder establecer cierta continuidad en el trabajo y que no exista la necesidad de reinventase cada año.

Fijarse un plan anual de trabajo también puede ser un modo de planear algunas temáticas fundamentales que se quieran tratar en ese periodo, y de evaluar el funcionamiento de la comisión al final del año. Es claro que hay comisiones que son más susceptibles a los emergentes que puedan surgir en el momento, pero no por ello hay que descartar el tener una estrategia más a largo plazo, que puede retomarse en periodos donde la calma propicie la discusión y la resolución.

  1. Fomentar la formación sindical en los liceos

Si bien hay un nivel de la vida sindical que solo puede adquirirse por la participación activa, el ejercicio de la discusión y la vivencia de la construcción colectiva, hay una dimensión que puede y debe ser reforzada que es la de la formación sindical. No todos podemos ser expertos en todos los temas, y no puede pedírsele a los compañeros que realicen discusiones profundas si las temáticas que se plantean no son del todo comprendidas.

Es por ello que proponemos la realización sistemática de formación sindical, a todos los niveles. Tenemos una gran cantidad de compañeros jubilados, con amplia experiencia en muchas de las temáticas sindicales, que pueden reunirse con los núcleos y dictar algún curso de temas concretos; creemos que son una riqueza que no debe desperdiciarse.

Asimismo, el sindicato cuenta con dos economistas, que pueden explicar con simpleza, pero para que se comprendan, todo lo relativo al presupuesto, temática fundamental para ver muchas otras que le son colaterales.

La idea sería la de acercar estos cursos a los lugares de trabajo y no que los compañeros tengan que desplazarse para poder realizarlos. La formación debe contemplar a todos los compañeros, desde los que recién ingresan al sindicato y puede que no tengan mucha idea de su funcionamiento y de sus luchas, como los que hace años están en el mismo y quieren profundizar en algún tema concreto. De hecho, los mismos núcleos o zonales pueden solicitar la creación de alguna charla sobre un tema concreto a ser discutido con posterioridad.

  1. Buscar generar políticas educativas sindicales que impliquen la construcción de alternativas viables a las elaboradas sin intervención docente.

Como agrupación entendemos que el sindicato debe abandonar parcialmente la postura defensiva que ha tenido frente a las propuestas que vienen de fuera, y pasar a la ofensiva, a proponer. En este sentido estamos proponiendo no dejar de lado la oposición a aquello que nos parece que no puede desarrollarse en la Educación Pública, sino, además de eso, tener elementos propios para contraponerlo. Para ello debemos tener ciertos lineamientos que surjan de discusiones procesadas en colectivo, y de elementos acordados como tal. Uno de los que consideramos más relevantes es el de la construcción de una política educativa desde lo sindical, que pueda ser una alternativa viable a las que son planteas con exclusiva creación de técnicos.

Es hora que como sindicato podamos decir qué educación queremos, cómo sería un liceo ideal para nosotros, más allá de las reivindicaciones infraestructurales históricas. Hay que poder decirle al CES y a la población en general el modo en que querríamos poder educar a las futuras generaciones. Pero para arribar a dichas conclusiones hay un gran proceso de discusión y de elaboración que debe comenzar lo antes posible y abarcar a la mayor cantidad de compañeros que quieran embarcarse en el mismo.

Ideas generales – democratizar el sindicato

Como elemento central de nuestra plataforma, nos proponemos como Lista 1, en relación al funcionamiento del sindicato, es generar en él un proceso de participación masiva y en consonancia, de democratización del mismo. Por diversas razones ADES Montevideo se ha vaciado de compañeros participando activamente en lo cotidiana, y se han transformado en reservas de fuerza que se agitan al momento de afrontar un conflicto. Nuestra lista apunta a que la mayor parte de los compañeros afiliados seas protagonistas de la vida sindical. Queremos que el sindicato sea de todos y para todos, que los espacios se llenen, que la participación se multiplique, que en las sucesivas campañas de afiliación que pretendemos llevar adelante se pueda incluir al mayor número de trabajadores docentes de Montevideo.

Democratizar el sindicato implica que no toda la conducción política recaiga sobre los siete miembros de la Comisión Directiva y la Asamblea, que actualmente organizan y deciden casi la totalidad de la vida del sindicato. Significa que no haya asambleas semanales, que desalientan la participación de los compañeros, y que tomen decisiones que influyen sobre todos los afiliados, si bien legítimamente, con escasa representatividad de los mismos. Por democratización entendemos un proceso en el cual el sindicato viva principalmente en los núcleos, donde la mayor parte de los compañeros puedan participar, y que se entienda que el sindicato no va de recorrida aquí o allí, sino que el sindicato somos todos los que lo componemos, y que todos sus afiliados tienen capacidad de incidir en numerosos sentidos.

Apostamos a generar un sindicato propositivo, reflexivo, que se nutra de la experiencia de todos los compañeros, y que genere plataformas de lucha en conjunto, viendo las necesidades reales de cada uno de los liceos en particular, y con una visión general del departamento, en coordinación con las demás filiales de la FeNaPES, para entender la realidad del resto del país. Queremos un sindicato que no se aísle en los conflictos, que extreme sus esfuerzos por coordinar, con la CSEU, con el Movimiento Estudiantil y con el resto del Movimiento Sindical y Social. Un sindicato solidario, que participe de la defensa de la clase trabajadora nacional e internacional. Una herramienta mediante la cual el trabajador docente sienta que puede contribuir activamente en la transformación de la realidad.

Por eso, proponemos un sindicato más participativo y democrático.

lista1adesmontevideo.org

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